Copas de vino
Consejos para elegir la copa de vino adecuada
El despliegue de copas muy diferentes en estanterías de restaurante o tiendas especializadas podría hacernos pensar que no se trata de nada más que una astucia para justificar un precio elevado para el servicio de vino o las mismas copas.
El uso de copas adecuadas es sin embargo muy importante para el disfrute del vino. O dicho de otra manera: el uso de copas inadecuadas puede poner en peligro su disfrute. La simple idea de un vino de calidad servido en un vaso deteriorado por el lavado deja muy claro lo que queremos decir… pero no hablamos sólo de casos extremos y evidentes.
Fue Claus J Riedel la primera persona que reconoció que el sabor de un vino se podría ver modificado por la forma de las copas en que se degustaran. Trabajó algunos elementos importante para determinar: que tamaño aporta la intensidad de aroma necesaria para los vinos, qué forma puede enfatizar los taninos, o qué forma puede enfatizar el carácter afrutado de un vino, o que formas aseguran que el Champagne no pierda brío.
De forma general, podemos hablar de una serie de elementos que ayudan a elegir copas para diferentes tipos de vino.
Una consideración general es que las copas sean de cristal fino y límpido. Esto nos permitirá apreciar el color del vino, Las copas no deben tener adornos o estar coloreadas, pues esto nos impide este disfrute visual, tan importante para la cata de un vino.
Las copas para vinos tintos deben ser anchas para permitir que sus potentes aromas se puedan dispersar. Una copa ancha permite la entrada de más aíre, lo que permite que el aroma del vino se “abra”. Esto se consigue igualmente con un ligero meneo de la copa en sentido circular: el movimiento aumenta el contacto del vino con el aíre, lo que hace que los aromas se hagan más notorios. Una copa ancha permite un mejor movimiento del vino para este fin. Por último, una copa ancha también nos permite introducir más la nariz y con ello ser capaces de encontrar más aromas. Para vinos tintos delicados y menos potentes es bueno que las copas tengan una forma más redondeada, con lo que se pretende dirigir el vino al inicio de la lengua para su degustación.
Las copas para vinos blancos deben ser más pequeñas, pues así se permite que haya menor contenido y el vino se consuma a la temperatura adecuada. Esto no se debe sólo a que la copa contenga menor cantidad de vino, sino igualmente al hecho de que el menor tamaño de la misma ayuda en preservar la temperatura.
Las copas de espumosos. Con forma de flauta, se busca con la altura y delgadez de las mismas que los vinos no se oxiden y que las burbujas fluyan de una forma adecuada
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